28 de junio de 2017

LIBERTADES DE PACOTILLA Y MORALISMO BARATO


La libertad de expresión sólo ha servido para manipular a la gente. La libertad de expresión significa que hay libertad para mentir; porque la mentira se expresa mediante la palabra haciendo parecer acontecidos actos que nunca han sucedido. Todo esto hace de la mentira algo muy real, aprobando la sentencia manida sobre que “vivimos en una mentira”.


Todo el día obligándonos a tomar decisiones que no son nuestras…


Los mítines de Podemos son clases de catequesis.


En las sociedades libres del siglo XXI hay más tabús que durante las épocas más conservadoras del siglo XX.


Ver el bien y el mal es relativizar la moral. Ver el bien y el mal como elementos de conciencia volátiles y mutables es entender la moral. Pensar que se puede vivir sin moral -sin un código de valores- es de estúpidos pero pensar que con la misma podemos entender la vida y toda la realidad es de ingenuos. La moral es una herramienta para ponernos en orden la conciencia, pero también un freno, un límite que a veces hay que traspasar. De ahí la importancia de las religiones, de las escuelas filosóficas, de la educación en general... y de los librepensadores.

Ser amoral es reparar en el bien y el mal como elementos no definibles de la realidad ni de los actos. Cuando decimos que es asesinato que un ser humano mate a otro y lo valoramos como “malo” somos morales pero cuando vemos natural un león despellejando una gacela somos amorales, pues no hay condena.

Ser inmoral significa ir en contra de tu código, tú código dicta lo que está bien.

Quienes siguen códigos ajenos son esclavos y quienes crean sus propios valores o los hacen suyos son señores, soberanos.


No me siento humano cuando amo, sino cuando odio. Y entonces es cuando me desprecio con todas mis fuerzas, pues debería estar por encima de emociones tan bajas.


Según las leyes básicas de la economía a mayor cantidad de seres humanos el valor de éstos se devalúa. La superpoblación mundial implica un control de natalidad pero el invierno demográfico europeo implica dejar de promocionar el aborto y el sexo interracial y esforzarse en programas de natalidad entre europeos.


El sufrimiento hace personas buenas y fuertes. El hedonismo aniquila la civilización. Cada generación debería tener una guerra.


Detesto la realidad humana, lo cual me hace reflexionar sobre si yo lo soy. La humanidad no es para mí algo deseable. En tal concepto veo condensado lo peor de una especie que pretende ser Dios, que quiere ser sobrenatural en cuanto quiere modificar la naturaleza a capricho. La humanidad es la plaga de este mundo.


Soy libre en cuanto me importa bien poco lo que la gente piense de mí. La libertad -de ser posible- es con gesto de imperturbabilidad.


Los propagandistas marxistas culturales hacen tus series favoritas, escriben tus libros favoritos, crean tus héroes y también hacen películas que te dan mucha esperanza y ejemplos a seguir. También escriben los diarios que lees, dictan las noticias que te deben parecer importantes y te dan lecciones de ética y buen comportamiento que debes seguir. Esos propagandistas son los que dirigen tu vida, quienes la conforman, minando tu cerebro de falsedades o medias verdades. Ellos son tu pastor y tú les sigues, quizá queriendo o sin saberlo, dando los pasos según su agenda.


La violencia debe tener una función, si no es gratuita, mal dirigida. La violencia debe instaurar el orden, ese es su cometido y no sirve para nada más.


Es el drama lo que hace de la vida algo interesante.